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Estamos en la recta final del curso y puede que tus hijos ya estén pensando en las vacaciones de verano. Sin embargo, antes tienen que afrontar los exámenes de fin de curso; esos que van a decidir en muchos casos si pasan de curso o bien si pasan al instituto. Veamos, con este decálogo, cómo los padres podemos ayudarles a superar esta prueba y toda la familia disfrutar de unas vacaciones bien merecidas.

1. Confianza es sí mismo. Es de vital importancia que aprenda a pensar en positivo para tener una emoción positiva frente al estudio. “Yo puedo”, “soy capaz de hacerlo bien”, “es divertido”, son frases que pueden utilizar para llevarles a esa emoción. Para ello tenemos que ejercitar la paciencia, confiar en sus capacidades y respetar lo que les hace diferentes.

2. Motivación. Animarles a encontrar su propia motivación para aprender, valorando siempre su esfuerzo frente a sus resultados, mostrándonos abiertos a sus iniciativas, felicitándoles por sus logros, por pequeños que sean y animarles a que ellos también lo hagan y evitar las descalificaciones y las comparaciones. Por este camino encontrarán su propia motivación.

3. Concentración. Rodeados de muchos estímulos les cuesta concentrarse, por eso es importante eliminar las distracciones de su entorno: móviles, televisión, ordenador… y enseñarles sencillas técnicas de relajación mediante la respiración consciente o la meditación. Mantenerse hidratado ayuda a reducir la ansiedad y mantener la concentración, por eso es interesante beber a menudo durante el estudio.

4. Autonomía. Ayudarles siempre en las tareas del colegio o sentarse a su lado para estudiar, es un error. Los deberes son su responsabilidad y deben hacerlo solos y corregirlos en clase para aprender. El papel de los padres es vigilar que se lleven hechos y constatar lo que saben o lo que aún no han aprendido bien, y responder a sus dudas.

5. Entorno. Es importante que a la hora de ponerse con sus tareas tenga su espacio como lo tiene para comer o dormir; un espacio libre de distracciones, con una temperatura adecuada, buena luz (luz del día o luz blanca), una mesa limpia y ordenada donde tengan acceso a todo lo que necesite: manuales, estuche y su botella de agua; una silla cómoda que le permita tener una postura correcta.

6. Hábitos. Fijar hábitos es algo costoso, requiere de voluntad y 21 días, (debido a la plasticidad del cerebro) pero tiene sus recompensas. Establecer un horario para sus tareas y estudio, no les puede ocupar toda la tarde. También hay que hacer descansos cada 20 minutos. Crear una rutina de trabajo además de los deberes, como por ejemplo, lo lunes estudio lengua, los martes, matemáticas…. o bien todos los días 10 minutos de las asignaturas que he dado en clase. Un niño de primaria no debería dedicar mas de una hora a sus deberes y repasos. Es interesante que tenga acceso a un reloj para que él controle su tiempo.

7. Técnicas de estudio. Los niños de primaria no saben cómo se hace eso de estudiar porque su forma natural de aprender es jugando. Por eso es necesario que entiendan la importancia del esfuerzo diario para obtener resultados deseados y que vayan adquiriendo las técnicas de estudio: prelectura, lectura comprensiva con subrayado, esquema y resumen; distinguiendo cuál de estas utilizar según qué materia y cuál se ajusta más a su forma de aprender (visual, auditivo o kinestésico).

8. Fortalezas y debilidades. Observar y conocer a nuestros hijos, hará que seamos conscientes de sus individualidades. Nuestra tarea es la de mitigar sus debilidades y potenciar sus virtudes. Ayuda plantearles pequeños retos que puedan conseguir y ajustar el nivel de exigencia que en muchos casos, es mayor de lo que pueden hacer.

9. Suspensos. Ante el suspenso se siente frustración, sensación de fallar a los padres y/o profesores. Es necesario hacer una valoración sobre si hay una dificultad especifica de aprendizaje para poder reforzarla, o si tiene problemas que le estén restando concentración. Ahora bien, lo importante es ligar el resultado al esfuerzo, pues a la postre es lo que le dará gratificación y resultados positivos.

10. Castigos. De la misma manera deben ir ligados al esfuerzo, sí el niño no se esfuerza no obtiene premios o privilegios. Mi experiencia me demuestra que es más efectivo el refuerzo positivo que los castigos, a los que se puede habituar fácilmente con el agravante de crear mal ambiente familiar. Recibir una felicitación, reconocer un buen trabajo o un esfuerzo es muy adictivo para todo ser humano.

Trabajando estas 10 normas, ganaremos en armonía en casa, los niños en autonomía y autoestima y finalizarán el curso con éxito disfrutando del proceso de aprender.