asertividad

 

Las consultas de los psicólogos se llenan de personas que acuden porque se sienten solas,  con el estado de ánimo por los suelos, con dificultad para relacionarse, con poca confianza en sí mismas, se sienten inferiores  y expresan pensamientos del tipo: “Los demás son mejor que yo”, “No me atrevo a decir no”,“No me hago respetar y los demás deciden por mí”, “No soy interesante para nadie”, “No valgo” .

Claramente, estas personas presentan baja autoestima.

La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos. Si esta es positiva nos permite enfrentarnos a la vida con mayor confianza y seguridad y establecer relaciones más satisfactorias, hace que contemos con más recursos  personales para afrontar los fracasos, pérdidas, conflictos, críticas… aumentando la capacidad de ser felices y creer merecerlo.

Por el contrario si la valoración es negativa  las personas sienten la imperiosa necesidad de ser valorados por los demás y habitualmente optan por no defender sus derechos de forma activa, es decir, asertiva lo que crea un círculo vicioso al volver a minar su autoestima cuando sus derechos no son respetados.

La asertividad tiene un maravilloso efecto sobre la autoestima: cuanto más te respetes más te respetan los demás. Por ello, el abordaje conjunto de ambas es esencial en muchos tratamientos como la depresión y la ansiedad; por lo que los beneficios logrados en asertividad van a mejorar la autoestima y viceversa.

La asertividad es la capacidad de defender nuestros derechos, de autoafirmarse, sin estar por encima ni por debajo, de expresar nuestras ideas y sentimientos de forma adecuada y tomar nuestras decisiones. Las personas asertivas se hacen responsables de sus acciones y se expresan con valentía sintiéndose más seguros de sí mismos.

La conducta asertiva se aprende por imitación y refuerzo, es decir, se compone de lo que se nos ha transmitido como modelos de comportamiento. En nuestra cultura  la sumisión se establece como conducta aceptada. A los niños se les enseña a no contradecir a los mayores, a compartir aunque no quieran y a perdonar aunque no lo sientan, evitar confrontaciones o rechazos y complacer a todos.

Esta manera de educar es un obstáculo para la conducta asertiva. Actuando así, ninguneando tus necesidades y sentimientos, te sientes menos valioso, siendo una invitación a que los demás hagan lo mismo. Decir lo que piensas y sientes es lo natural.

“No conozco la clave del éxito pero la clave del fracaso es querer agradar a todo el mundo” Woody Allen.

La asertividad se sitúa en el  medio de un comportamiento sumiso o agresivo. Un comportamiento sumiso es aquel  que toma decisiones en función de la repercusión que tenga en los otros y no es capaz de resolver sus problemas y el comportamiento agresivo es aquel que con gritos o conductas violentas pretende imponer su voluntad.

Y hablo de comportamiento y no de personas porque varia según que situaciones, por ejemplo una persona puede tener conducta sumisa en el trabajo y ser agresivo en familia.

Algunas señales que nos indican qué tipo de comportamiento tenemos:

*Características de una conducta sumisa:
Su volumen de voz es bajo, habla poco, puede tartamudear, no tiene contacto ocular, manos temblorosas, no sabe qué hacer, se queja de terceros (Fulanito no me entiende..), prefieren sacrificarse por los demás que por ellos mismos, buscan complacer para ser queridos, temen molestar,  tienen sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, frustración, ansiedad.

*Características de una conducta agresiva:
Habla alto, interrumpe y a veces insulta o amenaza, contacto ocular retador, invade el espacio de otro, no le interesa lo que sienten o piensan los demás, todo lo ve en términos de ganar o perder, no saben aceptar el rechazo, es ansioso, se siente sólo, culpable, frustrado, falta de control emocional. Esta conducta es una defensa por sentirse excesivamente vulnerable ante los ataques.

*Característica de una persona asertiva:
Habla fluida y segura, mantiene contacto ocular, cuerpo relajado, expresa lo que piensa y siente, discrepa abiertamente, hace peticiones claras, sabe decir no y acepta sus errores, aclara equívocos, se conoce y acepta como es, hace que las cosas sucedan, actúa.

Lo vemos con un ejemplo:
Pedro ha dejado un libro a Luis y se lo ha pedido de vuelta ya en varias ocasiones pero a Luis se le olvida. El día que por fin Luis devuelve el libro Pedro le dice con ironía: ” Vaya, gracias, da gusto prestar a los que te devuelven las cosas de forma tan rápida”.

A Luis le molesta este comentario y su falta de asertividad le puede hacer responder asi:

Sumiso: se sonrojará, sonreirá, titubeará y probablemente no acabará ninguna frase.

Agresivo: se sentirá atacado y querrá salir airoso: “pero tú que te has creido, don perfecto”.

Una respuesta asertiva puede ser: “Pedro, sé que lo dices con ironía. No lo había acabado y por eso he tardado en devolvértelo. Gracias por dejármelo”.

 

Y ahora vayamos al grano y veamos las claves para mejorar la asertividad y así ganar en autoestima.

1- Conoce tus derechos asertivos: tengo derecho a ser tratado con respeto, a tener y expresar mis sentimientos y opiniones, a establecer mis prioridades,  a tomar mis propias decisiones, a decir que NO sin sentirme mal, a hacer preguntas y peticiones, a cambiar, a equivocarme, a obtener aquello por lo que pagué, a decidir qué hacer con mi cuerpo y tiempo, a disfrutar, a  descansar y a estar sólo, a superarme, siempre respetando el derecho de lo demás.

2- Revisa tus pensamientos irracionales tipo: “tengo que caer bien a todo el mundo”, “para  ser alguien hay que ganar mucho dinero y tener muchas cosas”, “como yo soy bueno todo el mundo tiene que ser bueno conmigo”…

3- La gente no puede leerte el pensamiento, si quieres que se sepan tus deseos o necesidades debes comunicarlo claramente diciendo lo que esperas de la gente.

4- El objetivo no es ganar discusiones sino manifestar tus necesidades.

5- Se concreto en lo que pides, si quieres un bocadillo dí de qué lo quieres y de qué tamaño…

6- Haz referencia a los hechos que ocupan, evita los juicios y los acontecimientos del pasado.

7- Habla desde tí, no desde tu. ” Me siento irritada cuando me gritas”. Habla desde tus emociones, eso nadie te lo puede discutir.

8- Trabaja tu lenguaje corporal, mantén una actitud calmada, (no levantes la voz, no amenaces con el dedo), respira, sonríe, mira a los ojos, eso se contagiará en tu interlocutor.

Comparto con vosotros el libro que cambio mi estilo de comportamiento, está lleno de ejemplos y ejercicios prácticos.

La asertividad, expresión de una sana autoestima.  Olga Castanyer, Ed  Desclée de Brouwer.