cumplir-objetivos

Como de costumbre por estas fechas nos proponemos cambiar algún aspecto de nuestra vida. Pero ¿lo conseguiremos? ¿o nos pasará como en años anteriores que en el mejor de los casos nos dura hasta febrero?. Sin embargo, algunos sí lo consiguen de forma permanente.
Según un estudio sólo tres cuartas partes de las personas que se proponen cambiar algo en sus vidas el día de año nuevo lo consiguen.
Esto es así porque cambiar es difícil. No cambiamos porque no podemos o eso creemos y lo que creemos se convierte en nuestro mayor obstáculo para conseguirlo. Los demás obstáculos se pueden superar.

Creer que somos capaces es la clave.

Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes estás en lo cierto“, Henry Ford.

A lo largo del día tenemos unos 60.000 pensamientos, el 80% son automáticos, de los cuales el 78% son negativos y el 22% son positivos. Un dato que ya mencioné en un artículo anterior y de gran importancia es que un solo minuto de recrearnos en un pensamiento negativo deja al sistema inmunitario debilitado por 6 horas. Por el bien de nuestra salud debemos cuidar nuestros pensamientos.
En cambio los pensamientos positivos nos empujan con energía hacía nuestros objetivos, además de afrontar los resultados negativos como un aprendizaje y no como un fracaso hundiéndonos emocionalmente.
El ser humano tiene el poder de elegir los pensamientos que quiere tener, y ponerlos a trabajar de acuerdo a la realidad que desea crear para sí mismo. Probablemente esté pensando que esto es difícil: esa es la prueba de la facilidad que tenemos para generar pensamientos negativos.

Nuestro cerebro tiene la función de crear sentido a todo lo que sucede, a la realidad, y desde que nacemos va creando narraciones vitales para predecir el futuro, es una función de supervivencia. De manera que cuando miramos al futuro el cerebro nos devuelve el pasado, lo conocido, lo “seguro”, cegando alternativas “arriesgadas”. Eso sucede para bien y para mal y a eso lo llamamos creencias.

Desde el punto de vista biológico las creencias son conexiones neuronales, que se refuerzan a base de repetición y de carga emocional de forma consciente o inconsciente. Gracias a la plasticidad del cerebro es posible cambiar e incluso eliminar creencias limitantes. Igual que formamos una creencia en un segundo por una emoción sumamente fuerte, se desmonta con una emoción sumamente fuerte.
Por ejemplo: Julia sufre un terrible accidente de coche. Forma otra más de sus creencias limitantes: “nunca más podré volver a conducir”. Solo de pensar en coger el coche comienza a sufrir mareos, sudores fríos, siente que le falta el aire, taquicardias lo pasa francamente mal. Un día su hijo de dos años se hace un corte importante, ella siente mucho miedo por su hijo, eso le hace coger el coche y conducir hasta el hospital. Se acabó la creencia.

Las creencias es su mayoría se implantan en la niñez: unas las adoptamos de nuestros padres y mayores, otras viene dadas por nuestras experiencias vitales, donde tuvimos una situación con gran emocionalidad y le asignamos una interpretación, incluso muchas de nuestra creencias las obtenemos por la lectura, ciertas películas, información, que nos calaron muy hondo, dejando huella en cada uno de nosotros.

Así llegamos a tener alguna de estas creencias limitantes: “No tengo fuerza de voluntad para…”, “Para ser alguien en la vida hay que trabajar y ganar mucho dinero” “Si fracaso seré el hazmereir de todos” “Todos los políticos son unos sinvergüenzas” “Nunca tengo suerte con los hombres” “No valgo para esto” …. y la mas generalizada ” Yo soy así”

El poder de lo que creemos es tan fuerte que crea nuestra realidad, es decir, si tu crees en el poder de tus posibilidades estarás destinado a experimentar eso en tu día a día y al revés ocurre lo mismo. Este fenómeno se conoce como la profecía autocumplida, la cual afirma que las creencias que tenemos respecto a algo nos conducirán inevitablemente a que se cumplan dado que nuestros pensamientos y acciones se encargaran de avalar aquello que creemos.

El ejercicio para desmontar creencias de forma consciente tiene tres pasos:
* El primero es la identificación de la creencia que nos obstaculiza el cambio y la manera mas sencilla de identificar es a través del lenguaje, de las expresiones que escogemos al hablar. La elección de la palabras es un proceso inconsciente y revela la forma de pensar de una persona. Preguntarnos repetidamente “por qué” o mejor aun, “para qué” nos conducirá a lo profundo de nuestro ser. Aunque debemos esperar una cierta resistencia por temor a encontrar ciertas verdades incómodas sobre nosotros mismos.
* El segundo paso es encontrar casos, momentos en los que la creencia a desterrar no se cumpla.
* El tercer paso es darte cuenta de cómo mejora tu vida con la creencia deseada y reforzar dicha creencia llenándola de emoción.

Entonces una vez que sabemos como aliarnos con nuestro cerebro para modificar el guión a nuestro favor y lograr los cambios, necesitamos, también, diseñar una estrategia de pequeños hábitos que introducidos de forma constante nos permita ir modificando conductas día a día. Lograr un objetivo no requiere hacer grandes cosas sino hacer pequeños cambios a diario y no olvidar celebrar las conquistas.