el tiempo es oro

El tiempo nos hace iguales a todos: los ricos no tienen más que los pobres, y ni unos ni otros lo pueden almacenar. Se va para no volver. Por eso es tan importante invertirlo sabiamente. Pero ¿cómo?. Veamos cuatro estrategias que han ayudado a muchas personas.

Estrategia 1: Organícese.
Establezca sus prioridades . Anote en una lista las cosas que tiene que hacer y divídalas en las que son importantes, las que son urgentes y las que son tanto importantes como urgentes. Ahora, no olvide que hay cosas importantes, como ir a comprar para comer, que no necesariamente son urgentes y cosas urgentes, como acudir a la cita con un amigo a tiempo, que no necesariamente son importantes.
Las tareas urgentes están asociadas al tiempo. Dicha cualidad aumenta a medida que queda menos plazo para la fecha limite, y el tiempo que ocupa realizarla.
Las tareas importantes están asociadas a las consecuencias. Una tarea es importante sólo si las consecuencias que sufriremos al no hacerla son graves y eso depende sólo de uno mismo. Si alguien cambia la importancia que le da a cada tarea podría controlar indirectamente lo que hace. Recomiendo que proteja esto constantemente.
Dicho esto, lo mas importante es la planificación. Así como afilar el hacha antes de usarla, hay que hacer planes con anticipación para aprovechar bien el tiempo. Posponga o cancele las tareas que no son importantes y sólo consumen tiempo y energía como la redes sociales, tv, llamadas de telefóno, … Y si ha terminado una tarea antes de lo previsto, consulte su lista y adelante otra.
Simplifique. Aprenda a decir no a lo que tiene poca importancia y sólo consume tiempo. Llenarse de actividades y compromisos le producirá estrés innecesario y le robará la alegría.

Estrategia 2: Evite cosas que roben tiempo.
No postergue ni sea indeciso. El que espera las condiciones perfectas pospone una y otra vez su labor, pero eso le roba tiempo y disminuye su productividad ya que nunca siembra ni cosecha nada. De igual modo, las incertidumbres de la vida pueden llevarnos a posponer nuestras decisiones. O quizá creamos que tenemos que conocer todos lo detalles antes de decidirnos. Es cierto que hay decisiones que exigen reflexión cuidadosa, después de todo el hombre prudente piensa bien antes de dar un paso. Y luego actúa.
No sea perfeccionista. Querer hacer bien las cosas es digno de alabanza, pero el perfeccionismo puede conducirnos a la decepción y al fracaso. Por ejemplo alguien que está aprendiendo un idioma ha de cometer errores para aprender, sin embargo el perfeccionista teme cometer errores y ello le impide progresar.

Estrategia 3 : Sea equilibrado y realista.
Equilibre el trabajo y el entretenimiento. El adicto al trabajo se dedica tanto a ello que no le queda tiempo ni energías para disfrutar de lo beneficios. El holgazán, por su parte, prefiere malgastar su valioso tiempo en descanso. Cuando el trabajo y el descanso están equilibrados se disfruta de ambos.
Duerma bien. La mayoría de los adultos necesitan aproximadamente ocho horas de sueño por noche para recuperarse física, emocional y mentalmente. Hablando del beneficio mental, dormir es una excelente inversión de tiempo, pues mejora la concentración y la memoria, lo cual fomenta el aprendizaje. La falta de sueño causa el efecto contrario: contribuye a los accidentes y errores y aumenta la irritabilidad.
Póngase metas realistas. La persona sabia no se deja controlar por los deseos, sobre todo si son poco realistas o imposibles de satisfacer.

Estrategia 4: Guíese por buenos valores.
Examine sus valores. Los valores nos permiten determinar lo que es importante y vale la pena. Nos ayudan a fijar las debidas prioridades en la vida y a aprovechar bien nuestro tiempo. Pero sea coherente con ésto, si la prioridad es su familia no pase 12 horas en el trabajo.

Y no lo olvide: “Usted no paga las cosas con dinero, las paga con tiempo”. ( El arte de vivir ) Charles Spezzano.

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