hipnosis

La hipnosis tiene la cualidad de no dejar indiferente a nadie. Sea en el contexto que sea, en formación, en terapia, en cine  o literatura, en una tertulia con amigos… siempre está rodeada por un aura de misterio.

Existen varios mitos que me gustaría aclarar, antes de explicar qué es hipnosis:

1 – En todo momento la persona hipnotizada sabe lo que está haciendo, está consciente y jamás hace algo que va en contra de su código ético o moral.

2 – Estar hipnotizado no es estar dormido, tenemos control sobre lo que decimos o hacemos. De hecho, el hipnoterapeuta necesita de la colaboración del paciente en diversos  momentos del proceso.

3 – La persona hipnotizable no tiene debilidad mental, al contrario, necesita de gran capacidad de imaginación, que está presente en personas inteligentes.

4 – El hipnotista, hipnólogo o hipnoterapeuta no va a necesitar de ningún tipo de magia o poder sobrenatural para poder inducir estados hipnóticos de las personas. Lo que necesitará es saber cómo hacerlo, qué metodología seguir. El uso de un lenguaje hipnótico basado en la sugestión.

“Razonar y  convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso!. ¿Sugestionar? qué fácil, rápido y barato!”. Ramón y Cajal.

La hipnosis es un estado muy natural y frecuente. Nuestra consciencia no es lineal, va fluctuando a la largo del día, entre otros motivos por nuestros biorritmos.Todos entramos en trance varias veces a lo largo del día. Son esos momentos en los que se pierde la noción del tiempo, por ejemplo cuando lees un libro, conduciendo, manteniendo una conversación agradable, viendo una película, cuando te quedas ensimismado en una idea. Esto lo llamamos trance ligero. El momento de despertar o bien justo antes de dormirnos profundamente, es decir, el tránsito de estado de vigilia a sueño es trance medio y el estado de sonambulismo o la fase REM del sueño es trance profundo.

Hay una correlación entre estos estados y la ondas cerebrales, impulsos eléctricos, que son como las cuatro marchas del cerebro: ondas beta van a 20 tiempos por segundo y es el estado activo de vigilia; ondas alfa que van a unos 15 tiempos por segundo es estado del trance ligero; ondas teta van a 7 tiempos por segundo y es el sueño o relajación profunda y las ondas delta que van a 1,5 tiempos por segundo que es el sueño profundo. En este momento es cuando el organismo se repara del gasto del día, por ello es tan necesario pasar un tiempo todos lo días en ese estado.

La hipnosis es una técnica que nos permite acceder al inconsciente, que es donde se encuentran  grabadas las pautas de comportamiento, los esquemas mentales y las asociaciones, que moldean nuestra conducta y nuestras emociones. Al abrir esta puerta sirviéndonos de la imaginación del sujeto conseguimos crear caminos neuronales tanto para implantar hábitos deseados como para eliminar información, buscando que funcione de una manera efectiva y automática para la mejora física y emocional.

El primer requisito para llegar a la hipnosis es contar con la voluntad y compromiso del sujeto y que tenga capacidad de atención e imaginación, presente en personas inteligentes (esto está comprobado científicamente),  para centrarse en la palabras del hipnotizador y lograr los beneficios.

A través de una relajación estructurada y profunda se genera un estado de focalización de la atención en las palabras del terapeuta, que mediante sugestiones, instrucciones que hace durante la sesión de hipnosis, permite que la mente critica se desconecte y abra la puerta al inconsciente, consiguiendo que el sujeto  note cómo una mano se queda pegada a una parte del cuerpo o que un brazo es ligero y se eleva como un globo o salivar imaginando un plato de comida o bebida. Tanto es así que logra provocar reacciones fisiológicas: podemos llorar, reír… Porque la mente no diferencia entre la imaginación y la realidad. Lo mismo ocurre cuando estamos absortos en una película o novela que provocan esas reacciones en nosotros.

Cada vez más la hipnosis se utiliza en hospitales para el tratar el dolor, evitar la anestesia, eliminar fobias y adicciones, la ansiedad, estrés, insomnio, perder peso, en la competición deportiva o en la política.

En otros países (Estados Unidos, Alemania, Japón y Gran Bretaña), su práctica está extendida dentro de la Sanidad pública. Sin ir más lejos, a principios de 2009 la reina Fabiola de Bélgica, de 80 años, fue operada de tiroides mediante hipnosis en el Hospital de Lieja. Optaron por esta técnica porque provoca en el organismo un impacto menos agresivo que la anestesia general.

En 1843 John Elliotson publicó un trabajo donde describía numerosos casos que fueron intervenidos quirúrgicamente sin dolor gracias a la hipnosis.

Antes de cada carrera, el nadador Michael Phelps practica la autohipnosis con una canción de rap que le mentaliza para ganar. En 2005, el búlgaro Vesselin Topalov se proclamó campeón del mundo de ajedrez practicando un juego brillante, propio de los mejores maestros del tablero. La ciudad argentina de San Luis vibró con sus movimientos. De las siete partidas disputadas, ganó seis y empató una. ¿La clave? Su psicólogo deportivo, Amador Cernuda, le enseñó el método de la hipnosis para ganar a cualquier rival. Por cierto profesor mío en el Master de Psicología deportiva en la UAM.