acepta_no_resignacion

En casa somos muy aficionados al Juego de la Pocha (  https://www.youtube.com/watch?v=cDLDtfpo-NY  ). En este juego no importa tanto las cartas que te toquen sino saber jugarlas. El juego consiste en apostar cuántas bazas ganas con las cartas que te han tocado; acertando, ganas puntos y si no aciertas las bazas que apuestas, restas puntos. Cada jugador tiene una actitud distinta ante cada mano. El mal jugador de pocha se queja de sus malas cartas porque con ellas no hace bazas, por el contrario el buen jugador estudia la estrategia para acertar su apuesta tanto si son malas o como si son buenas y hacerse con puntos evitando siempre restar. Dicho esto, tener buenas cartas no implica ganar la partida.Pues bien, he caído en la cuenta de que el juego de la pocha ( quizá en otros sitios tenga otro nombre ) explica muy bien cómo reaccionamos cuando en el día a día ocurren cosas que no nos gustan, que nos duelen o desagradan. Podemos quejarnos por lo que nos pasa y estar resentidos porque las cosas no son como nosotros queremos, llevando ese sufrimiento encima, que a veces es tan grande que no nos deja disfrutar de los pequeños buenos momentos; o podemos aceptar las cosas como son y asumir que hay circunstancias y personas que no pueden cambiar.

El “querer es poder” es una fuente de sufrimiento que nos lleva a un estado de insatisfacción permanente a causa del desajuste entre las propias ilusiones y la realidad.
Por mucho que yo quiera tener las piernas más largas, que no llueva el día que hago la barbacoa, que gane mi equipo ese partido tan importante, que mi novio no me deje por otra que le gusta más, que me salgan buenas cartas a la pocha…. no depende de mi.
Aceptar lo que no podemos cambiar es un signo de madurez y de inteligencia.

Cierto es que la insatisfacción es el estímulo que nos permite el progreso en la ciencia, las artes y las mejoras sociales y que es una gran satisfacción conseguir los retos que nos proponemos y también lo es disfrutar de la vida sin convertirla en una lucha sin tregua.

No se trata de resignarse sino de aceptar nuestras circunstancias para sacarles el mejor partido, asumir la realidad sin pretender cambiarla, lo que pasó, ya pasó y no podemos cambiar eso, no tenemos la máquina del tiempo; que no nos lleve demasiado tiempo sufrir por ello; aceptar nos permitamos abrir puertas para encontrar otros caminos, otras posibilidades antes no exploradas.

Cuando nos resignamos a una  situación, nos ponemos modo víctima, somos esclavos de la situación sin posibilidades de actuar. Por el contrario si aceptamos la realidad, a pesar de que me disguste, me libero de las cadenas que no me están permitiendo ver opciones para mí y actuar para salir de ahí, llevándome un aprendizaje y elaborar una realidad distinta. La aceptación es algo así como no ir contra corriente, sino aprovechar las situaciones, deseables y no deseables, para aprender en la vida.

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás. Es origen de muchos conflictos interpersonales intentar que los demás sean como nosotros esperamos que sean, que les guste las mismas cosas, que sientan y expresen como nosotros queremos; nos empeñamos en ver diferencias en lugar de resaltar los puntos de conexión.
La aceptación es también un gesto de respeto hacia las personas, ya que, cuando acepto a alguien tal y como es, sin deseo de cambiarle, reconozco su identidad como ser único y  al mismo tiempo acepto mi decisión de relacionarme o no con él o ella, haciendo las relaciones más ricas e interesantes.

La no aceptación nos lleva a procrastinar, a postergar aquello que deberíamos hacer hoy esperando que cambie la situación que estamos viviendo. Podemos pasar la vida entera esperando algo mejor sin darnos cuenta que ya lo tenemos y no sabemos verlo.

Si vivimos en la resignación no encontraremos recursos, no actuaremos y el sufrimiento se instalará en nosotros. Si por el contrario practicamos la aceptación de lo que nos ocurre en la vida, tendremos la capacidad de superar obstáculos basándonos en nuestros aprendizaje y recursos encontrando satisfacción y bienestar.