Educar es la labor mas importante y complicada que tienen los padres.

Siempre hemos oído decir aquello de que los niños llegan sin manual de instrucciones y eso hoy no es cierto. ¡Será por manuales! Incluso hay escuelas de padres. De manera que hoy no hay excusas para ser unos buenos padres y cualquier momento es bueno para empezar a hacerlo. 

Por sus quehaceres  muchos padres están al borde de un ataque de nervios. Si le sumamos que los niños a veces son una fuente más de estrés,  se producen situaciones indeseadas donde los padres reaccionan de forma desmedida, dejándose llevar por los impulsos. 
Para disfrutar de los hijos y que éstos crezcan felices, hay que evitar estas situaciones, trabajando a diario una serie de cuestiones que voy a exponer a modo de diez mandamientos:
 
El primero. Darás ejemplo

Desde muy pequeños los niños tienden a imitar todas las conductas, buenas y malas. Utilicen las costumbres cotidianas, lavarse los dientes, ser ordenados, hacer deporte, saludar, ser respetuoso con los demás, comportarse en la mesa, leer, ser solidarios…para que adquieran hábitos correctos. 
De nada sirve sermonearle siempre con la misma historia si sus padres no hacen lo que les piden.
Educar con el ejemplo tiene mucho mas impacto que con palabras. 
 
El Segundo. Tratarás con respeto

Los padres y madres agresivos que insultan, etiquetan, gritan e incluso pegan a sus hijos piensan que les funciona porque consiguen obediencia. Normal nadie quiere que le peguen, ni le digan: “no sabes hacer nada, eres un imbécil”. Pero este proceder tiene un coste muy alto, los hijos pierden la confianza en sus padres y afecta a su autoestima. 
Por el contrario cuando hable con sus hijos mantenga la calma, un tono de voz conversacional y practique la paciencia. Si no obedece avísele de cuales serán la consecuencias de no hacer lo que debe y sea firme. Actuando de esta forma ellos les respetarán, no les temerán. 
 
El tercero. Establecerás normas.

Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas. Tienen que saber lo que ocurre si no hacen lo que les pedimos, debe ser algo que al niño le moleste perder, que sea inmediato a la acción, pero reflexionado, acorde a su edad y a la gravedad del acto.
Motivo de castigo es desobedecer, faltar al respeto, hacer daño a otros, no cumplir con sus obligaciones o no comportarse conforme a la escala valores que transmiten los padres, por ejemplo mentir. 
Tambien los padres deben cumplir sus promesas buenas y malas. Así que cuidado con lo que se promete. 
 
El cuarto. Permitirás que se equivoque

La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que ellos mismos experimenten las cosas, que desarrollen su curiosidad y creatividad de forma espontánea. Preguntarles si necesitan ayuda.  Y si se equivocan, los padres tienen que estar ahí para cuidar de ellos física y emocionalmente. La sobreprotección a veces protege a los padres de ciertos miedos, pero no a sus hijos.
 
El quinto. Reforzarás

Los niños tienen más probabilidades de repetir determinadas conductas si conllevan consecuencias positivas.  Valoren y reconozcan sus esfuerzos no el resultado. A todos nos gusta que valoren nuestro esfuerzo. Sean generosos con todo aquello que les hace sentirse valiosos y sobre todo díganles que les quieren y que están orgulloso de ellos.  
Cuando les cuenten un problema suyo no les digan “no tengo tiempo para tonterías”. Necesitan que les escuchen, que les ayuden, solo así confiarán en usted. 
 
El sexto. No compararás ni etiquetarás.  

Cada niño es único, no todos aprenden al mismo ritmo y de la misma manera. Frases como «aprende de tu hermano», lo que consiguen es hacerles sentir inferiores, y minar su autoestima. Tampoco decirles “eres un guarro, nunca recoges tu habitación” pues a la larga asumirán esa conducta y se comportarán acorde a su etiqueta. Es mejor decirles: «tú puedes nadar igual de bien que tu hermano, inténtalo. ya lo verás», les anima a conseguir sus metas y aumenta su autoestima.
  
El séptimo. Pactarás con papá/mamá. 

Los niños se percatan de las fisuras que puede haber en los acuerdos establecidos entre sus padres y se aprovecharán de la situación utilizando el engaño para conseguir lo que quieren. No se contradigan o discutan delante de ellos. Cuando no estén de acuerdo, háblenlo en la intimidad.
 
El octavo. Reconocerás tus errores 

Equivocarnos  no significa que seamos malos padres. Lo importante es reconocer los errores y utilizarlos como fuente de aprendizaje. Una frase sencilla como “perdona hijo, me he equivocado”,  ayuda a sentirse bien y les enseñará a admitir sus errores con humildad.
 
 
El noveno. No pretenderás ser su amigo

Aunque fomenten un clima de cercanía y confianza, eso no significa que deban ser sus mejores amigos,  con un trato de igual a igual. Como padres están situados en un escalón superior y desde allí les ofrecen sus cuidados, experiencia y protección, pero también sus normas.
 
El décimo. Cuidarás de sus emociones

Su mundo emocional es igual o más complejo que el del adulto, por eso conviene dar importancia a sus emociones y ser conscientes de ellas. 
Cuando les preguntan que les ha llevado a hacer algo, a veces ni ellos lo saben. Deben ayudar a sus hijos a poner nombre a lo que experimenta y siente.  
 
Estos diez mandamientos se encierran en dos: mucho amor y sentido común para lograr que los niños quieran hacer lo que deben hacer. Éste es el éxito de la educación.