Las personas que sufren ansiedad, el mal común de nuestra sociedad, padecen alguno o varios de estos síntomas:  sudoración, aceleración del pulso, respiración agitada, sequedad de boca, dolores de estómago, cefaleas, opresión en el pecho, temblores, insomnio, diarrea o estreñimiento, alopecia, disminución de la concentración y aumento de malos hábitos como fumar y beber. 
Muy incómodo y preocupante

La ansiedad es una respuesta relacionada con la percepción de una amenaza, a saber, la pérdida de trabajo, el miedo a no encontrarlo, abandono de la pareja, que les pase algo a los hijos, sufrir  una enfermedad grave…..No es útil salir corriendo como hacían nuestros antepasados ante la fiera, pero nuestro organismo se pone alerta y cada vez que nuestro cerebro dice “peligro” aparecen los síntomas antes mencionados.
La buena noticia es que, ante los estragos que produce la ansiedad, existen antídotos al alcance de todos. No esperes a que llegue la ansiedad, empieza a practicar ahora.
  • Técnicas de respiración.
Dos muy sencillas:
Coge aire lentamente por la boca y llena el abdomen. Sigue cogiendo aire hasta llenar los pulmones. Luego exhala también lentamente. Házlo 10 veces seguidas.
La segunda técnica la utilizamos sin darnos cuenta en situaciones de angustia.  Es el suspiro: tomamos aire por la nariz profundamente y lo expulsamos con fuerza, como si nos quitáramos un peso de encima.
  • Técnicas de relajación. 

Siéntate cómodamente o túmbate, haz 3 respiraciones profundas como en el ejercio anterior y después céntrate en tus pies, siente su peso, concéntrate en relajarlos, continúa subiendo y haciendo lo mismo por las pantorrillas, rodillas, muslos, ……..hasta el cuello y la cabeza. 
Luego imagina una luz blanca que entra por la cabeza e inunda todo tu cuerpo hasta los pies, por donde sale a chorros. Es el momento desperezarse, levantarse y estirarse.

  • La risa. 

La risa relaja los músculos, mejora la circulación, disminuye el dolor, mejora las relaciones personales, aumenta la tolerancia a la frustración, nos hace ver los problemas desde otra perspectiva. 

Rodéate de gente divertida, optimista, busca material divertido: películas, series, libros, espectáculos, chistes, ríete a carcajadas con los recuerdos positivos y, por qué no, con los negativos. 

Porque la risa acelera la producción de endorfinas, analgésico natural, y de dopamina, la hormona relacionada con el bienestar psicológico, disminuye los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés y además…ADELGAZA!!…
Y lo digo porque después de una buena sesión de risas tengo agujetas y eso es señal de que he movido los músculos.